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Cómo usar ducha higiénica y mejorar tu baño

Qué es una ducha higiénica y por qué todo el mundo la quiere

Una ducha higiénica es ese pequeño rociador que se coloca al lado del inodoro y que, con solo apretar un gatillo, hace el trabajo mucho mejor que el papel higiénico. En países como Japón, Turquía o Tailandia llevan usándola toda la vida, y ahora aquí también empieza a ser tendencia.

Lo mejor es que se instala fácil, se engancha al agua del inodoro y, al ser compacta, cabe hasta en baños mini y medianos sin acaparar demasiado espacio. Y encima es eco-friendly porque gastas menos papel. ¿El plus? Hay diseños para todos los gustos: cromados para baños modernos, acabados en bronce para los rústicos… incluso opciones casi invisibles si lo tuyo es el estilo minimalista.

Instalar una ducha higiénica: más fácil que montar un mueble de IKEA

La instalación de una ducha higiénica no tiene misterio: la conectas a la toma de agua del inodoro, atornillas el soporte a la pared y listo. Eso sí, pon siempre una válvula de corte para cerrarla cuando no la uses, es el truco para evitar fugas.

Si tienes azulejos porcelánicos, usa brocas adecuadas para no rajarlos. Y, por favor, revisa que el suelo sea antideslizante, porque nunca falta la típica gotita rebelde que cae al usarla.

Qué ducha higiénica elegir según tu estilo

No todo es funcionalidad, también hay que pensar en la estética. Aquí unas ideas rápidas:

  • Baños modernos: modelos cromados o en acero inoxidable. Sobrios, elegantes y combinan con todo.
  • Baños rústicos o vintage: acabados en bronce o cobre, que le dan un toque con mucha personalidad.
  • Minimalistas: duchas empotradas, casi invisibles, perfectas si quieres un look limpio y sin cables ni tubos a la vista.

Errores típicos (y cómo no meter la pata)

Ahora que ya sabes cómo usar una ducha higiénica, te dejo algunos errores comunes que conviene esquivar:

  • Dejar la válvula siempre abierta. A la larga provoca fugas. Ciérrala y te ahorras problemas.
  • Poner el chorro a tope. No es una guerra de agua, con presión suave basta y sobra.
  • Pasar del mantenimiento. La cal se acumula, pero con un poco de vinagre de vez en cuando lo tendrás bajo control.
  • Olvidarte del diseño. No pongas un grifo que no pegue con tus azulejos o el resto de grifería, porque canta mucho.

En resumen: la ducha higiénica es barata, práctica y cambia por completo la experiencia en el baño. Una vez la pruebes, ya verás como el papel te parece cosa del pasado.

Imagen de Elena García Godoy

Elena García Godoy

Cuenta con treinta años de trayectoria en la empresa que creó su padre, donde comenzó a los veinte con mucha ilusión. Hoy trabaja junto a un equipo joven que disfruta innovando y mejorando el servicio al cliente día a día.

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